" Solo nos falta tener que rapelar con la mountain bike "
Para inaugurar el año competitivo, hace unas semanas decidí inscribirme en una prueba diferente, una maratón de mountain bike (el año pasado corrí dos marchas, en principio no competitivas, con recorridos menos técnicos y duros).
El día no se podía presentar mejor si lo que quería era tener una aventura más en mi curriculum deportivo, dadas las condiciones climatológicas previstas, al final no fue para tanto.
Una vez más, llego con el tiempo pegado al culo. Me visto, preparo la bici (por cierto, lo que hace la ciencia, le cambie el día antes las cubiertas y no veaís como se agarraba la "bicha") y salgo volao a por el dorsal, pero de pronto, que le sucede al cambio (tengo el plato grande metido y no cambia), pues estoy apañado, así no subo ni la primera cuesta para salir del pueblo. Intento sacar mis dotes de mecánico pero me debí de saltar la clase y no soluciono nada, bueno si pierdo un tiempo que no tengo. Acelerado llego a la carpa de recogida de dorsales, donde amablemente un mecánico de la organización con solo mirarla arregla el desagisado ( me olvide de mirarla cuando lo intente yo).
Ligeros copos de nieve amenizan una salida marcada por el frío (bueno uno de los participantes no debía de tener presupuesto para ropa de invierno, porque iba vestido como si estuviesemos en agosto, o tenia el termostato jodido) y por el buen ambiente entre los participantes.
Me comentan que los primeros 5 kilómetros son los más duros de la carrera, por lo que decido tomarmelos con tranquilidad. Ascendemos por una pista forestal cubierta por el manto blanco de la nieve. Tras coronar, comienza un técnico descenso a través de estrechas sendas, donde empiezan a hacer acto de presencia las primeras zonas de barro y losas de piedra. Estoy a punto de terminar este tramo cuando de pronto veo una ambulancia tres curvas más abajo, mi mente interpreta que es una zona más complicada y decido poner pie en tierra, no vaya a ser que termine la carrera antes de tiempo (luego tampoco fue para tanto, eso sí hice un tapón).
Tras atravesar un puente, dejamos la zona nevada para pasar a otra nueva dimensión de la ruta, con caminos más anchos y menos técnicos, sino es porque cuando menos te lo esperabas había que cruzar un río y los pies sufrían sus consecuencias. Vamos, que al llegar al primer avituallamiento los corredores en lugar de comer o beber algo lo que hacíamos era calentarnos los pies en una fogata que tenía la organización.
El tercer segmento vino marcado por una cantidad de barro bestial, lo que hacia que sendas de una dificultad técnica medía se comvirtieran en alta. Eso si, a pesar de algún resbalón que otro, mis huesos no habían tocado suelo, cosa bastante rara dada mi inexperiencia en esta especialidad.
Llego al segundo avituallamiento, donde amablemente los voluntarios de la organización se encargaron de recogerme la bici para limpiarla y engrasarla. Haciendo lo mismo con mis motores, a los cuales les suministraron energía "super" (me dieron un bocadillo calentito de lomo con queso, regado con un vaso de caldo).
Solo me quedan 12 kilómetros de subida y decido que es hora de apretarme las clavijas. Pongo marcheta de escalador para ir poco a poco sobrepasando a otros corredores, me siento fuerte y no se si es porque voy alcanzando un estado de forma más que aceptable o porque los demás participante nos se han comido el bocata.
Todo iba perfecto hasta que de pronto me veo sorprendido por " barro movedizo ", así he denominado a una zona donde la bici se detuvo para ir lentamente hundiendose hasta quedar cubierto medio cuadro. Con las mismas, consigo salir del fango pero soy incapaz de sacar la mountain bike porque hace efecto de succión. Tras varios intentos fallidos, tengo un arranque de ira, saco a relucir la fuerza bruta para luchar contra el barro y quedarme con lo que es mio.
Veo a lo lejos a dos participantes que me preceden y decido que van a ser mi próximo objetivo, me acerco a ellos poco a poco, pero no dispongo de mucho espacio. Me duelen bastante las piernas pero soy muy cabezón y tengo que seguir intentandolo, llegamos al pueblo separados por unos cien metros, acelero todo lo que puedo con la suerte de terminar la carrera en una cuesta de un porcentaje bastante elevado lo que me otorga ventaja frente a ellos. A falta de 50 metros para la linea de meta consigo sobrepasarlos, me ha costado un "riñon" pero al final he podido con ellos. A pesar de que parece ser que no les ha sentado muy bien, porque me han echado en cara que les haya adelantado al final. Parece ser que cuando vamos a una carrera no se debe de adelantar a los demás corredores no vaya a ser que se enfaden.
VIDEO TRIATHLON TRAILRUNNING
Desde aquí me gustaría recomendar esta prueba a todo el mundo que tenga un nivel medio de mountain bike, porque se lo van a pasar bomba. Por cierto, la organización de 10 (me olvidaba decir que al finalizar la prueba nos daban de comer costillas con patatas).
ETAPA INVERNAL POR LOS PUERTOS DE LA SIERRA MADRILEÑA 2014
CANENCIA - NAVAFRIA - CANENCIA
Llevaba ya unas semanas sin caerme al suelo hasta que el pasado viernes rompí la racha y dí con mis huesos en el suelo. Creí ver peligrar la salida con la bici de carretera del domingo, pero milagrosamente (luego me he dado cuenta que fue sorprendente para montar en bici pero no para correr) me recupere bastante bien y no note absolutamente ninguna molestia.
A pesar de encontrarme muy cansado, tenia ganas de hacer un "etapón" y para ello tenía que aumentar el número de puertos a ascender (hasta la fecha solo había subido dos puertos en la misma salída).
El puerto de Canéncia (desde Miraflores de la Sierra) fue la primera cota a superar. No es un puerto muy duro hasta los últimos 3 kilómetros que se empinan hasta un 7%.
Llevaba mucho tiempo sin subir por estas rampas, pero no olvido ese día. En compañía de Riki sufrí una etapa muy pasada por agua y nieve, ni decir tiene que pase más frío que un tonto.
A falta de un kilómetro para coronar me doy cuenta que llevo un ritmo bastante elevado para ser el primer puerto de la jornada, pero para mis adentros pienso que ya recuperare en la bajada.
La cima del puerto de Navafria esta situada a 11 kilómetros de la población de Lozoya. Me encanta este puerto porque tiene un pendiente muy constante y puedo subir a mi ritmo (bueno en este caso subí al ritmo que me marcaba mi compañero de fatigas, con lo cual llegue con el cuello más estirado que un avestruz).
Tras una rápida bajada, comenzamos a ascender el puerto de Canencía desde el Valle de Lozoya. No paro de comer y beber, para intentar minimizar la perdida de energía que el continuo pedaleo me esta ocasionando. A falta de 5 kilómetros para la cima, es el punto señalado por mi compañero para que me quede clavado, pero me resisto a claudicar y decido tirar con todo lo que tengo hasta que no pueda más, cosa que sorprendentemente para mi llega a tan solo cien metros de la señal del puerto.
La escased de fotos de esta entrada se debe a que no lleve la cámara, porque uno de los motivos por el que me caí dos días antes fue por ir pendiente de la grabación. Demasiado reciente, para el próximo día prometo más fotillos.
Gran etapa y mejor compañía, empezamos el año a tope.
Estoy en un momento de mi vida en la cual me apetece hacer cosas diferentes. En esta ocasión me propuse terminar el año de forma diferente (en cuanto a deporte se refiere, contra el resto de tradiciones navideñas por ahora no lo he hecho, aunque tengo que reconocerlo que si planteado). Que mejor forma de hacer deporte en invierno que irme a la blanca nieve de las pistas de Somport (Pirineo Aragones, bueno y francés).
La mañana del 30 de diciembre amaneció con un radiante sol, cubierto en ocasiones por alguna nube rezagada de los días anteriores. Mis piernas aunque están cansadas, se disponen a correr por la pista de raquetas de nieve que tiene preparada la estación, durante unos 5 kilómetros. El circuito es bastante exigente, a pesar de la benevolencia del estado de la nieve (en ningún momento se pasa por sitios complicados).
Tras dejar las zapatillas de traíl, me calzo los skating y a pegarme una buena paliza de ski de fondo.
Cuando completo los 10 kilómetros del recorrido que me había planteado, cuelgo los skíes con una sonrisa de lado a lado. Me lo duele todo mi cuerpo pero me lo he pasado genial.
Para los que me seguís habitualmente pensareis que a esta entrada le falta alguna anécdota, pues ahí va.
Las fotos que muestro en esta entrada del blog están hechas con mi móvil y en modo "autoyo" (palabreja que me he inventado para decir que me las hago yo mismo, dejando el móvil en el suelo con un temporizador y corriendo todo lo que puedo para hacer la foto). Pues bien, en lo más remoto del circuito de skí de fondo me dispongo a fotografiarme, retrocediendo unos metros cuando un operario de las pistas se me acerca con una motonieve y me pregunta si tengo el forfáit (pase para poder utilizar las pistas), ante lo que respondo que me lo he dejado en la otra chaqueta. Mal, la cosa pinta mal. Pero como dice Murphy, si algo va mal todavía puede ir peor. A continuación me dice que al retroceder para hacer la foto voy en dirección contraria (con el peligro que eso puede contraer), vamos que lo estoy bordando. Y, para finalizar me insinúa que me va a multar ( todo sea dicho, al hombre no le faltaba razón ). Ante tal embrollo, decidí que era el momento de "contarle mis penas" al hombre, con tal de no ser multado, y parece ser que le dí pena y salí indemne de la situación.
Mi preparación para el Campeonato de España de Triatlón de Invierno de Reinosa va por buen camino.
Feliz 2.014 para todos, para mi seguro que va a ser uno de los años más importantes de mi vida, ya os ire contando.
Es domingo, me apetece un montón dormirme una siesta porque estoy muy cansado, pero cuando llevo 15 minutos dentro de la cama me doy cuenta que tengo las piernas tan doloridas como para no dejarme pegar el ojo. Me pregunto una y mil veces, si me ha merecido la pena terminar así después de la Carrera de Montaña de Navidad de Cercedilla, llegando a la conclusión de que esta carrera, para mí, ya " no " se merece este esfuerzo. Y, os contaré el porque de mis conclusiones.
En los días previos a la carrera no es que haya encadenado unos entrenamientos muy decentes, por lo que no decidí hasta última hora si tomarme la carrera como un entrenamiento más de cara al Triatlón de Invierno o correr a tope independientemente del nivel que pudiese alcanzar. Al final, decidí disputar hasta el limite de mis piernas.
Llegué a Cercedilla temprano para poderme empapar del ambiente navideño y de las carreras de montaña, pero conforme se iban sucediendo los acontecimientos me empece a dar cuenta que este era el " principio del fin ". En la carpa de recogida de dorsales me cruzo con un tal Chema Martinez y con un tal Martin Fiz (a la mayor parte de corredores de carreras populares les haría mucha ilusión correr en la misma carrera que estos dos monstruos del atletismo de fondo, pero sinceramente a mí verles allí me sírvío para darme cuenta que la carrera se había convertido definitivamente en una carrera popular de asfalto por la montaña ).
Mis suposiciones se vieron refrendadas al ver que la carrera transcurría, en un 90%, por un camino forestal ancho (en el cual, eso sí, tienen cabida los 2.500 participantes), y para esto no pierdo una mañana (con la de sendas bonitas por las que puedo correr en las proximidades de Cercedilla).
Hace unos años cuando comenzo me pareció la carrera a pie más atractiva a la que enfrentarme, pero en estos momentos creo que ya no me aporta nada y por lo tanto dejare de participar en la misma.
Me gustaría dejar claro que no es una crítica a la organización de la carrera, ni mucho menos, sino un cambio en mi forma de ver esta carrera. La organización ha decidido masificar una carrera por la montaña, con lo que ha tenido que adecuar el terreno ante tal circunstancia. Lo cual me parece lo más lógico, dado que no cabriamos tanta gente por sendas estrechas, pero después de conocer otras carreras de montaña, tengo claro que prefiero correr con menos participantes por sendas.
Eso si animo a todo el mundo que quiera adentrarse en el mundo de las carreras de montaña a probar esta competición como paso inicial para luego hacer cosas más de "montaña".
Cierto es que en la última temporada he mejorado mis prestaciones con la mountain bike, pero eso no quiere decir que ya sea un experto de la técnica. Lo que hoy me ha pasado no esta tanto relacionado con la técnica y si más con el " fuelle". En cada uno de los repechos que presentaba la ruta, allá que veía como desaparecian de mi vista mis predecesores. Podemos llamarlo como queramos, pero bajo mi punto de vista creo que me he dormido en los laureles en las últimas semanas dejando de lado los entrenamientos en bici y descuidando un poco mi dieta (cuando vas cuesta abajo el llevar más peso te beneficia, pero ay madre cuando viene la cuesta arriba y tienes unos kilíllos de más). Con esto no quiero excusarme de haberme quedado en cada uno de los repechos de mis compañeros de fatigas, bueno fatiga la mía porque ellos parece que van de paseo, ellos son bastante superiores a mí y no tengo duda en reconocerlo, pero en las últimas salidas había estado mucho más cerca de su rueda. Espero que esto me sirva para que deje de hacer pereza a la hora de coger la bici y me corte a la hora de atiforrarme de chocolate, por lo pronto hoy ya he pasado el día sin probarlo ( eso sí, me he comido un trozo de tarta ).
No toda la marcha ha sido quedarme y quedarme, en la última bajada técnica de la jornada he conseguido no perder practicamente tiempo con mis compañeros, a pesar de sentir que muchas veces perdía el control de la bici por la falta de fuerzas que me estaba atacando a mis brazos, dadas la piedras que salpicaban cada uno de los metros de la misma.
En resumen, que me lo he pasado muy bien en los 50 kilometros del día, pero o me pongo las pilas o me dan hasta en el carnet de identidad.
ROAD TO REINOSA (CAMPEONATO DE ESPAÑA TRIATLON DE INVIERNO 2.014).
Hace unos 3 años, " more less ", me plantee hacer un Triatlón de Invierno (correr 10 kms., subir un puerto de montaña con la bici y hacer 10 kms. de ski de fondo) tras pasar mi primera mañana en compañía de unos skiis de fondo, pensé para mis adentros que tampoco sería tan difícil. Menos mal que la voz de la experiencia me recomendó no hacerlo (y le hice caso), dado que no tenía ni idea de hacer ski de fondo y no iba a disfrutarlo porque estaría más tiempo en el suelo que encima de las tablas. Pero siempre me he quedado con el resquemor de no haberlo hecho. Las tempranas nieves caídas en la zona centro del país han hecho revivir en mi cabeza la idea de colocarme en la linea de salida de un Triatlón de Invierno, y en esta ocasión he decidido que no hay vuelta atrás, ni escuchar sabios consejos ni " na de na ".
Tengo dos meses para aprender a hacer " skating " ( técnica patinador), vamos la más dificil, para que me voy poner a hacer la casa por la base pudiéndola empezar por el tejado.Yo creo que esta técnica es muy fácil para aquellas personas que saben patinar sobre ruedas o hielo, pero hay amigo, para alguien al que le dan "alergia" estos artilugios, es bastante complicado. Menos mal que cuento con la inestimable ayuda de un profesor "no titulado" ( el titulado era un capullo de muy señor mio) que me enseña todos los trucos para poder conseguir mi objetivo.
Sinceramente, tengo que reconocer, que tengo muchas dudas en cuanto a mi llegada a meta en este tipo de pruebas. La razón principal por la que pienso en esta más que probable posibilidad es porque a partir de la hora de esquiar el agotamiento físico de mi cuerpo me empieza a pasar factura, haciendo que pierda la coordinación de mis movimientos y termine con mis huesos en la nieve. Imaginaos que cuando empiece a esquiar debería llevar unas dos horas y pico de carrera, uff no quiero pensar como van a estar mis piernas por entonces.
Me encanta saber que ya tengo un reto próximo que va a remover mis pensamientos para buscar la forma optima para alcanzar la linea de meta, y lo más importante haber disfrutado de lo lindo del recorrido hasta la misma.
En próximas entradas os iré relatando como van mis progresos hacia el Campeonato de España de Triatlón de Invierno, el 1 de febrero en Reinosa (Cantabria).